Ahora se ha hecho un peligroso enlace (Como puede verse en el artículo más abajo): los jóvenes se vuelven adictos porque no creen en dios. Y no creen en dios porque no lo conocen. Lo anterior lo ha pensado y dicho Calderón. Pero podría seguir con esta línea: ¿Qué haremos para combatir el narcotráfico? Como una de las causas del problema está en las adicciones y los jóvenes se vuelven adictos porque no creen en dios quizás una opción sería hacer que los jóvenes crean en dios. Pero para creer deben conocerlo ¿No podríamos comenzar con una educación pública religiosa?
Además de afirmar, sin pruebas, que el fallecido cantante Michael Jackson murió a causa del abuso de drogas, el ciudadano Felipe Calderón señaló la falta de fe en Dios como causa de las adicciones. Su discurso trató de colgarse de la muerte del cantante, que ha sido un suceso muy cubierto por los medios, para introducir el tema de las drogas. A tres años del inicio de su gobierno, a Calderón sólo le queda para promoverse políticamente la llamada guerra contra el narcotráfico. En efecto, no puede acudir al tema económico pues el país está sumido en una crisis similar o más fuerte que la de mediados de la década pasada. Se limita a repetir y hacer repetir al presidente del PAN que la crisis no ha sido culpa de su gobierno, cuando es lugar común que la crisis actual ha sido provocada por la falta de regulación estatal en la economía. Como prueba de ello, las acciones del presidente Obama encaminadas, precisamente, a regular el sistema financiero y a tener más presencia en el productivo. Se trata de la crisis del modelo neoliberal, del cual tanto Fox como Calderón del PAN, como Zedillo, Salinas y De la Madrid del PRI son correligionarios.
A contracorriente del casi toda Latinoamérica, México no ha virado a políticas económicas antineoliberales, antiimperialistas y de izquierda. Los gobiernos de México, Colombia y Perú, siguen dando preferencia al capital sobre el trabajo, a las corporaciones privadas locales y extranjeras que al Estado, a los organismos internacionales anglosajones como el F.M.I. y el Banco Mundial que a los organismos nacientes de integración regional como la UNASUR, el ALBA o el Banco del Sur. Tanto en Colombia como en México se ha convertido en el tema principal de la agenda nacional el combate a la delincuencia organizada. En el primero la disidencia política ya ha sido identificada con el narcotráfico, las FARC y el ELN no son considerados fuerzas de lucha política sino terroristas al servicio de los narcotraficantes. En México, el tema que el gobierno panista quisiera poner al frente de todos es el mismo que en Colombia. De esta manera desea que la masa ciudadana vea en el Estado gobernado por panistas a un protector que lo defiende del narco y del secuestro. Una estrategia clásica de los gobiernos autoritarios.
Hitler era el protector de Alemania contra judíos y comunistas, Franco salvó a España de los rojos, Bush defendió a E.U.A. de los terroristas islámicos. En todos lados, sin embargo, el miedo que pide mano protectora es también el que acepta a cambio la sacralización de lo establecido y de las decisiones del protector. Que se extinga la lucha de los trabajadores por un mejor salario con tal de que haya seguridad, que se privaticen los bienes de la nación, con tal de que veamos a un soldado en cada esquina defendiéndonos de los delincuentes, que no sabemos de dónde salen, pero ahí están amenazantes. En tiempos revueltos de violencia y peligro, piensa el temeroso, es mejor tener un gobierno duro y estable. La superestructura, la moral, las instituciones políticas y jurídicas y, por tanto, las relaciones económicas de explotación, se fortalecen y se perpetúan con la argamasa del miedo.
De un país del tercer mundo, lo que le importa a la metrópoli imperialista es que el Estado tercermundista sea su aliado subordinado, que mantenga el orden interno y sea entreguista al exterior. Que sea lo opuesto a los perros guardianes de Platón: manso con los enemigos extranjeros, bravo con sus propios ciudadanos. Lo peor es que, en este extraño modelo, los mismos ciudadanos pedirán que el perro del Estado se vuelva bravo pues tendrán miedo de peligros que las políticas económicas y la corrupción han provocado. La pobreza, producto del neoliberalismo, empuja a los ciudadanos a la delincuencia: en el narcotráfico, vendiendo un par de gramos de cocaína en 5 minutos se obtiene más que el salario mínimo que se gana por 8 horas de trabajo.
Más aún: el combate al crimen organizado es sólo un pretexto para lograr el orden y el control social de los ciudadanos. A nadie en el gobierno conviene que los peligros sean superados, pues entonces se terminaría el miedo y las personas podrían comenzar a ver por otras necesidades y tendrían otras peticiones que hacerle al gobierno. En Colombia, donde se lleva combatiendo al narcotráfico y a la guerrilla con apoyo intervencionista norteamericano por décadas, la tal guerra contra el narcotráfico parece que nunca va a terminar. Pero Uribe, presidente de ultraderecha, tiene altos índices de popularidad. Calderón desearía lo mismo en México: que el miedo le entregara la popularidad y la aceptación de la que carece desde el fraude de 2006 o, por lo menos, que le alcance para que su partido tenga buenos resultados electorales este 5 de julio y en el 2012.
Añádase a esto el elemento católico y tendremos un cuadro más completo de la ideología de la derecha mexicana y colombiana. No sólo se apela al miedo del ciudadano, sino también a su fe. La despenalización del aborto y el matrimonio homosexual son vistos con los anteojos del imaginario católico. En Guadalajara, la campaña política de los candidatos del PAN está llena de referencias al aborto. Sólo ellos -dicen los candidatos de Acción Nacional- garantizan que nunca se despenalice el aborto. Sólo ellos, repiten, defienden la vida. Sólo ellos, quieren expresar, defienden los dogmas de la religión católica.
Carlos Delgadillo.
Asegura Medina Mora que preocupa al gobierno la indiferencia social ante los delitos
No creer en Dios hace a la juventud esclava de narcos, señala Calderón
La droga mató a Jackson: el Presidente
Sin conocerse aún los resultados de la autopsia practicada al cuerpo del cantante Michael Jackson, el presidente Felipe Calderón aseguró que su muerte se debió a un uso indebido de drogas y cuestionó a los jóvenes no creen en Dios.
Según el mandatario, la falta de asideros trascendentes como es que los jóvenes no creen en Dios, porque no lo conocen, es caldo de cultivo para las adicciones.
Al celebrar el Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas en la residencia oficial de Los Pinos, hizo notar ayer la paradoja de que este día se confirme, por ejemplo, que uno de los mayores ídolos de varias generaciones y el mayor vendedor de discos de música pop, se confirme que su muerte se debe a un uso indebido de drogas, en lo que sería también la plenitud de la edad.
Se refirió a la muerte de Jackson –el jueves pasado en Los Ángeles–, como muestra de que las drogas son homicidas y suicidas, porque destruyen la vida de miles de jóvenes en México y en el mundo.
En ese momento se había difundido que los resultados de la autopsia del rey del pop no estaban listos y se conocerían después.
Sin embargo, Calderón insistió en que esta muerte dramática, trágica, de alguien que teniéndolo todo: fama y dinero, fue a final de cuentas incapaz de sobrevivir a la muerte, que está encerrada precisamente en las adicciones.
A esa hora sólo había declaraciones de Joe Jackson, padre del artista, de que habría intentado llevar a su hijo a un centro de rehabilitación, porque al parecer se había vuelto adicto a la morfina y a otras drogas con prescripción médica.
En cuanto a los jóvenes, el michoacano consideró en su alocución que, por las condiciones sociales, familiares y la falta de oportunidades, tienen pocos asideros trascendentes en esta época.
Así, se refirió a que estos jóvenes tienen poco que creer; que no creen en la familia, que no tuvieron; que no creen en la economía o en la escuela; que no creen en Dios, porque no lo conocen.
Se quejó de que estos jóvenes no creen en la sociedad ni en quien la representa, lo que hace un caldo de cultivo para quienes usan y abusan de este vacío espiritual de nuestro tiempo.
Expresó su inquietud porque en esta época hay cada vez menos razones sólidas para creer y existe una juventud que ha estado en el centro de las cuestiones existenciales más complejas.
De acuerdo con el Presidente, México está en una encrucijada histórica: resignarse a que no va a ocurrir nada y seguir con las prácticas de tolerancia ante el delito o perseverar en la lucha y el rescate de la sociedad a través de la verdadera vigencia de derechos.
Acompañado por los secretarios de Seguridad Pública, Genaro García Luna, y de Salud, José Ángel Córdova, y por el procurador Eduardo Medina Mora, el jefe del Ejecutivo señaló que ve con tristeza cómo son reclutados en el país jóvenes, adolescentes e incluso niños, que mediante las adicciones inducidas en sus personas se vuelven literalmente esclavos de los proveedores de drogas.
Consideró que es tiempo de actuar incansablemente para que haya más jóvenes que dejen el camino de las drogas, como Marcos Velarde, un joven con el que compartió el micrófono.
A invitación de Calderón, el adolescente había subido al templete del salón Adolfo López Mateos para exponer que, gracias a los Centros Nueva Vida –impulsados por Margarita Zavala, esposa del mandatario–, había dejado las drogas y ahora aspira a recibir su certificado de secundaria.
México ya es uno de los mayores proveedores de narcóticos sintéticos hacia EU, indica la ONU
Claudia Herrera y Ángeles Cruz
Al gobierno de México le preocupa que la sociedad sea indiferente ante los delitos y acepte la convivencia con los delincuentes porque significaría volver atrás, al México inseguro, violento y de terror que nadie quiere, afirmó el procurador general de la República, Eduardo Medina Mora. Por lo mismo, dijo, también preocupa que la música y cultura del narcosean tan atractivas para los jóvenes.
En la celebración del Día Internacional de Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, en Los Pinos, Germán López Morales, representante de la Coordinación Residente de Naciones Unidas, aseguró que México es ya uno de los mayores proveedores de drogas sintéticas para Estados Unidos y además de los miles de millones de dólares que este negocio genera al año en este país y los de Centroamérica, también ha implicado violencia.
Ante el presidente Felipe Calderón, su esposa Margarita Zavala y los secretarios de Seguridad Pública, Genaro García Luna, y de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, el diplomático resaltó que el surgimiento de poderosos grupos delictivos organizados que amenazan la seguridad por su capacidad para desestabilizar a la sociedad y a los gobiernos, sofocan sus economías; y mientras la violencia y la corrupción florecen, el desarrollo socioeconómico y la democracia se ven afectados negativamente.
Corredor geográfico
Respecto de México, López Morales señaló que el país ha tenido que dar respuestas a un mercado de las drogas cambiante y en expansión. Además, es un corredor geográfico para el tráfico de precursores. Destacó que la interdependencia del mercado global de la droga y la capacidad de la delincuencia organizada para desplazarse de un lugar a otro, han afectado la salud pública y la seguridad nacional del país de manera considerable.
Evidencia de ello es que las medidas estrictas de control implantadas por Estados Unidos sobre precursores de metanfetaminas y sustancias del grupo del éxtasis, ocasionaron que la producción se trasladara a México. De ahí que en 2008 el gobierno federal prohibiera la importación de efedrina.
Antes había comentado el contenido del Informe mundial sobre las drogas 2009, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), el cual da cuenta de la reducción o estancamiento de los mercados mundiales de cocaína, opiáceos y cannabis.
Dijo que con 845 toneladas, la producción de cocaína se encuentra en el nivel más bajo de los últimos cinco años, a pesar de que ha aumentado el cultivo en Perú y Bolivia.
A la vez, el informe menciona el incremento en la producción y el consumo mundial de drogas sintéticas. En los países desarrollados se ha estabilizado esa adicción, pero en las naciones en desarrollo se teme que la producción y el consumo estén creciendo, indicó.
Golpear con firmeza
En su turno, el presidente Calderón llamó a que gobierno y sociedad actúen unidos para desalentar el consumo de drogas entre niños y jóvenes; así como combatir la oferta. Es decir, golpeando con firmeza a las organizaciones criminales.
Señaló que la estela criminal que se vive en el país y en otras regiones del mundo tiene que ver con el desbordamiento de organizaciones criminales que, aunque vinculadas a las drogas, tienen impacto en una secuela de extorsión, secuestro, robo de autos, cobro de derechos de piso y destrucción de la vida comunitaria.
A su vez, el procurador Medina Mora defendió la estrategia de combate al crimen organizado emprendida por el gobierno calderonista y mencionó los resultados obtenidos: más de 80 mil kilogramos de cocaína asegurados, 72 mil 363 personas presentadas ante el Ministerio Público, más de 337 millones de dólares y 44 mil 490 armas largas y cortas decomisadas.
Afirmó que el gobierno federal ha recuperado territorio y “estamos destruyendo a los cárteles. Estamos reconstruyendo nuestras instituciones y en la última fase los mexicanos debemos transformarnos en ciudadanos más responsables”, señaló.
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